Creada: 18 agosto 2026; Actualizada: ...


 

MENÚ: 1-Creacion de las Almas y del Universo /-/ 2-El Alma del Universo /-/ 3-Las Almas son... /-/ 4-Supervivencia del Cuerpo /-/ 5-Cosechar lo que se Siembra /-/

 

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-. Creación de las Almas y del Universo .-

Dale al Play de la carátula del Audio (de 3:31') para escucharlo de voz el Texto que sigue.

El Universo no es creado de la nada. Es una emanación natural desde la fuente divina, que desde la “inexpresión plena” se va densificando, haciéndose manifiesta a través de vibraciones incesantes, apareciendo con el paso del Tiempo en el modo de lo que llamamos Partículas Elementales, que irán dando lugar a los Átomos que constituirán lo que llamamos Materia, pero con “un vibrar vital constante” que los hará estructurarse paso a paso hasta complejidades cada vez más diversas, hasta convertirse en Materia Orgánica que posibilite la expresión consciente de las Almas en su camino infinito, en el cual van tomando consciencia de su realidad viviente, que se traduce en la manifestación o desarrollo progresivo de los Valores que de su Esencia van despertando.
Y es así como las Almas, desde sus estados más simples, van dando lugar a lo que las expresará en sus modos de plena inconsciencia, como los soportes de aquellas otras que, más evolucionadas en el tiempo, adquieren la posibilidad de expresarse como seres humanos (habiendo trascendido los reinos mineral, vegetal y animal). Y dado que la emanación del fluir vital de Dios es constante, como Fuente infinita y eterna, los campos de la Materia siempre irán existiendo, dando lugar al Universo, sobre el que las Almas ya evolucionadas considerablemente asumen la responsabilidad de colaborar en los procesos universales, si bien todas lo hacen, inconscientemente, desde su inicial surgimiento en ellos.
No es, pues, la Materia aparentemente inerte, algo sin vida, pues la vibración del átomo más simple es expresión de que en él existe el hálito vital, que lo conducirá por el proceso evolutivo hasta adquirir la complejidad estructural que caracterizará a las estructuras de conciencia que llamamos cuerpos animados.
La aceptación del proceso evolutivo mencionado del Universo, no resulta fácil de asimilar, por cuanto observamos tanta condición "material" en él, como si hubiese sido creado en tales condiciones de complejidad y extensión. Y tal dificultad surge a raíz del tiempo en que estamos situados respecto de cuando se originó el primer brote de emanación del fluido divino, desde el cual han surgido infinidad de Seres de tal condición evolutiva, que parecieran haber aparecido como tales en una plataforma universal estructurada en la complejidad que hoy nos es posible observar. Mas no existen "privilegios" en la Creación; todo se estructura evolutivamente desde la mayor simplicidad hasta la más inmensa complejidad, a raíz de las inercias que se van desarrollando, impulsado todo por los Principios inmersos en sus Esencias.


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-. El Alma del Universo .-

Dale al Play de la carátula del Audio (de 3:31') para escucharlo de voz el Texto que sigue.

Consideremos nuestro Organismo corporal en su estructuración completa, formado por infinidad de átomos, moléculas, multitud de células, así como de órganos y sistemas. Todos ellos interviniendo en el conjunto global de una manera coordinada y que hacen posible la condición humana que expresa nuestro Espíritu encarnado. De éste, del Espíritu, dicho conjunto recibe, digámoslo así, su aliento vital y la inteligencia y sensibilidad que a su través puede expresar tal condición humana. Nuestra Alma está en todos y cada uno de los elementos corporales (desde cada átomo a cada órgano y sistema), alentando sus expresiones vitales, sin tener que identificarla con esos elementos que constituyen el Cuerpo; es decir: el Alma “da” expresión vital al Cuerpo, pero “no es” el Cuerpo.
A nuestra Alma no la vemos porque es una "Potencialidad viviente", pero sabemos de ella a través de la consciencia que tenemos de nuestra presencia, pensamientos y actuaciones, etc. Es decir, que vemos la Obra de nuestra Alma, que es lo corporal con todos los atributos que tiene, de presencia, movimiento, sensibilidad, inteligencia, etc., etc.; atributos y las posibles formas que estos adquieren a raíz de lo que el Alma ha ido evolucionando en sus incontables expresiones manifiestas en los mundos sutiles y materiales, y que se nos hacen manifiestos por la intervención del "Cuerpo Espiritual",  de contenido cada vez más complejo y, al mismo tiempo, cada vez más sutil, del que más adelante se hablará.
De igual forma, si extrapolamos esa observación "entre el Alma y el Cuerpo" hacia "todo el Universo", podemos entender cómo el Alma de éste, del Universo, inmaterial como nuestra propia Alma, alienta toda la expresión y vida del Universo, formando una inmensa e inabarcable Unicidad (infinita multitud en perfecta coordinación funcional interactiva), sin que tengamos que considerar al Universo como Dios mismosino como su Creación, lo que de su Voluntad surge y se manifiesta de factores de vida y organización; y siendo Dios la Perfección Absolutasu Presencia es plenamente inobservable por su extrema intensa Potencialidad.
Dios, como Espíritu Puro Pleno, es la Potencialidad Absoluta. Potencialidad que contiene en sí todo germen vivencial, siendo la infinitud de factores de expresión de Vida. Esa Potencialidad Absoluta de Infinitud de Valores adquiere el apelativo de Inteligencia Suprema.


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-. Las Almas son... .-

Dale al Play de la carátula del Audio (de 3:39') para escucharlo de voz el Texto que sigue.

Las emanaciones surgidas de Dios, son las Almas que dan lugar al Universo, como peculiaridades según los desarrollos a los que van dando posibilidades de Ser. Nacen Simples e Ignorantes, en proceso "eterno" evolutivo, para generar en sí mismas los atributos de su Esencia. Gracias al Compartirse, desarrollan la Evolución que las lleva por las escalas de expresiones de Vida, desde el Átomo libre, al Ser Angelical. Todo surge del Amor y de la Sabiduría de Dios, inefable Creador, generando la Vida que desde Sí mismo expande en Sus constantes irradiaciones de Sus propios Valores. Hacia Él nos encaminamos por medio de las constantes re-encarnaciones como medio de crecimiento y de purificación de hábitos indebidos, hasta tanto alcancemos tal grado de purificación o elevación espiritual, que no sean precisas, interviniendo entonces en los diferentes mundos como Espíritus de considerable pureza y alta frecuencia vibratoria.
La Materia, impregnada de vida desde sus inicios, viene a expresar los estados iniciales de manifestación de las Almas.
Compartir-nos es el Principio de la Creación y el Destino del Universo. Gracias a “lo que damos de nosotros mismos” es que recibimos, y ocurre en analogía de Valores, es decir, que de la cualidad de la que demos es de lo que recibiremos: si damos Paz, recibiremos Paz; si generamos odio, el odio nos envolverá. Todo está correlacionado y se mueve dentro de una Unicidad donde todo fluye regido por la Sabiduría y Justicia divina.
Las vivencias en el "Espacio-Tiempo" son parte de la Ley del Progreso, para que la Mente y el Cuerpo humano encarnado se desenvuelvan en el Aquí y el Ahora. En tal dimensión material no puede conocer de su pasado espiritual (otras vidas, materiales o espirituales); razón por la cual, al encarnar perdemos la posibilidad del recuerdo de nuestras vidas anteriores, que sería limitante para la libertad de acción de las almas. La Consciencia del Alma encarnada queda, pues, limitada a la Consciencia temporal carnal.
Las coordenadas Espacio Temporales surgen en las primeras fases de desarrollo de las Consciencias, en los mundos que consideramos materiales, a fin de ir posibilitando el surgimiento de los Cuerpos Carnales a través de los cuales ir adquiriendo el Discernimiento. Estas coordenadas posibilitan el desarrollo de las Conciencias, pues la posibilidad de “correlacionar elementos” es necesaria para la Comprensión, y sin lo espacial o de "extensión", así como lo temporal o de "lentitud", no sería posible.


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-. Supervivencia del Cuerpo .-

Dale al Play de la carátula del Audio (de 3:12') para escucharlo de voz el Texto que sigue.

La supervivencia del Cuerpo no es el objetivo de la vida corporal, pues el Cuerpo no es más que un medio o herramienta (estructurada orgánicamente) para posibilitar la toma de consciencia de la realidad del Alma que se expresa a través de aquel. Solemos enjuiciar la vida en lo que ocurre a los Cuerpos y circunstancias de éstos, y en todo caso a las posibilidades emocionales (sufrimientos o alegrías) que dimanan de aquellas. Mas debemos analizarla en función de lo que incide en el proceso en sí del Alma y no de su condición carnal, temporal y caduca. Todo está regido por lo que cada cual precisa para definir la personalidad por la que está optando, y para forzar cambios de actitudes que contradigan los proyectos del Alma hacia su condición encarnada.
Considerando nuestra procedencia evolutiva con ascendencia de reinos inferiores, puede considerarse lógica la tendencia humana de "sobrevivir" como lo esencial de nuestra presencia en la Tierra. Y es que tendemos a fundamentar todo desde lo que perciben los sentidos físicos.
Hay una situación en la que cobra especialísima importancia el apego o no que tengamos a nuestra estructura corporal (así como también a los elementos y circunstancias vividas). Se trata del momento final de la vida en el cuerpo, en la que el Alma precisa "desprenderse" de su atadura carnal para ingresar en el mundo espiritual, en el que la acompañará sólo su "Cuerpo Espiritual” (con cierta analogía al cuerpo carnal pero sin las afecciones y limitaciones de éste). Según la actitud hacia apegos terrenales, el desprendimiento puede ser desgarrador y dificultoso en la forma y en el tiempo, o bien resultar liviano y pronto, todo debido a la dificultad o facilidad del Cuerpo Espiritual de "salirse" o abandonar las estructuras orgánicas y celulares. Nuestra Mente está adherida al Cuerpo Espiritual, y éste no puede abandonar el cuerpo si con la propia Mente nos mantenemos aferrados a la estructura corporal o situaciones del entorno físico o a vínculos emocionales propios de la vida carnal.
Por supuesto que no es lo mismo "cuidar y cultivar" el Cuerpo, que estar apegado a él como elemento indiscutible para estar en la Vida. Lo debemos cultivar para que sea una herramienta eficaz en la actividad del Alma, pero ha de considerarse que la Vida está en el Alma, no en el Cuerpo.
El Cuerpo tiene la indiscutible labor de posibilitar al Alma ir creciendo o evolucionando en Sabiduría y en Amor, para que desde su primitiva condición de simplicidad de expresión, vaya añadiendo a su capacidad presencial y vital los Valores de su Creador, Dios, ya que estos están inmersos en su Esencia.


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-. Cosechar lo que se siembra .-

Dale al Play de la carátula del Audio (de 3:16') para escucharlo de voz el Texto que sigue.

En todo hay un magnetismo energético, pues las cosas, personas, actitudes, comportamientos y circunstancias son parcelas específicas de energía. Dicho magnetismo mueve las situaciones y circunstancias personales y colectivas, y fuerza los sucesos que deben generarse para lo que llamamos Evolución de las Consciencias. El aparente caos que percibamos en algo (en lo más minúsculo o en el macro universo), no es más que el fruto de una visión parcial de todo cuanto envuelve a lo observado.
La Ley de "cosechar lo que se siembra" dirige los aconteceres gracias a la acción del estado vibracional que todo contiene, tanto en la acción y estado físico como en la acción y estado mental. Y considerando el Principio Hermético de «como es dentro, así es fuera», lo que creemos y sentimos internamente, se manifiesta externamente; de esta forma, lo que percibimos fuera, nos informa de nuestro estado interno. "El árbol se conoce por sus frutos"; nuestra Alma es el árbol, y nuestras circunstancias y acciones son sus frutos.
Vemos con esto que la clave para la dirección correcta o positiva de nuestra vida, es el tener en cuenta la escala vibratoria de todo por lo que nos motivemos, tanto en lo nutricional como en las actividades que tengamos, y los estados emocionales, sentimientos, palabras, pensamientos, gestos y todo aquello con lo que nos relacionemos.
Es de esta manera como cada actitud interna y comportamiento externo nos sitúa y conecta con lo propio de la vibración que le caracteriza, teniendo en cuenta que lo que es más cercano a los valores del Amor, lo caracteriza por una vibración más elevada, mayor; y lo más distante al amor contiene una vibración de mayor densidad, es decir de menor vibración. El Amor embellece; el Odio malforma; la Humildad sensibiliza; el Orgullo endurece.
Con todo esto anterior vemos parte de las Leyes de la Vida que Dios creó. Él no tiene que estar juzgando, sino que sus Leyes o Principios otorgados a los elementos que se manifiestan en la Vida (densa o sutil), cuidan de los procesos evolutivos de ésta y de los comportamientos y valores que se desarrollan, ya que todo es energía y no solamente formas o aspectos.
Lo que influye especialmente en la condición vibratoria y evolutiva de un Ser, por encima de su Inteligencia, es su condición Moral. La Moral es el conjunto de normas y valores (como la responsabilidad, la justicia y la honestidad) que guían el comportamiento hacia el bien.


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